Los tres conciertos de la artista colombiana dejaron hasta 50 millones de dólares en ingresos y una ocupación hotelera cercana al 90%, posicionando a la capital como epicentro de grandes eventos internacionales.
Quito vivió tres noches históricas con los conciertos de Shakira, los días 8, 9 y 11 de noviembre de 2025, en el Estadio Olímpico Atahualpa. Más allá del espectáculo musical, la presentación de la artista colombiana desencadenó un movimiento económico y turístico sin precedentes: la capital ecuatoriana generó entre 40 y 50 millones de dólares, reactivando sectores clave como la hotelería, la gastronomía, el transporte y el comercio.
De acuerdo con Mauricio Letort, presidente de la Federación Hotelera del Ecuador, los niveles de ocupación alcanzaron entre 80% y 90%, cifras poco comunes incluso en temporadas altas. “Todos los hoteles cercanos al estadio estuvieron llenos, algunos con sobreventa. Se ampliaron camas y espacios para atender la demanda”, señaló. La afluencia fue tan grande que hoteles en otras zonas, como el aeropuerto y el centro histórico, también registraron ocupaciones récord.
El dirigente destacó que, pese al incremento de la demanda, las tarifas se mantuvieron estables, lo que permitió proyectar una imagen de industria organizada y responsable. Las aerolíneas también incrementaron frecuencias hacia Quito para atender el flujo de visitantes nacionales e internacionales, reforzando la posición de la ciudad como un destino seguro y hospitalario.
El impacto fue visible en todos los rincones. “El comercio formal e informal se activó: se vendieron pelucas, camisetas, souvenirs, todo lo relacionado con Shakira. La ciudad entera se movió”, explicó Letort, quien también señaló que el evento plantea nuevos retos: modernizar el Estadio Olímpico Atahualpa y fortalecer la promoción internacional de Quito.
Desde el sector turístico, Holbach Muñetón, presidente de la Federación Nacional de Cámaras de Turismo, destacó el rol del sector privado: “El mérito es de los empresarios que apuestan por el país. No se necesita dinero público, sino condiciones claras. Estos eventos traen dinero fresco y fortalecen nuestra economía local”.
El movimiento también alcanzó al sector gastronómico. Según Diego Vivero, director de la Confederación de Restaurantes del Ecuador, las ventas crecieron entre 20% y 50%, especialmente en zonas como La Mariscal y La Floresta, donde el Municipio de Quito organizó ferias gastronómicas y de emprendimiento con más de 80 negocios locales.
Los conciertos de Shakira no solo llenaron un estadio: llenaron una ciudad entera. Quito demostró su capacidad para acoger grandes espectáculos internacionales, impulsando su imagen como destino turístico y económico de alto impacto, y dejando una huella positiva que trasciende la música.
