Aunque el turismo interno sostiene parte de la actividad, la llegada de visitantes extranjeros sigue por debajo de los niveles de 2019, mientras competidores regionales consolidan su recuperación con mayores inversiones en promoción y conectividad.
El turismo receptivo ecuatoriano continúa enfrentando uno de los mayores desafíos desde la pandemia. A pesar de la recuperación gradual registrada entre 2022 y 2023, el ingreso de visitantes internacionales permanece lejos de los niveles alcanzados antes de la emergencia sanitaria, una situación que limita la generación de divisas, afecta la competitividad del país y mantiene bajo presión a miles de empresas vinculadas a la cadena turística.
Datos del portal oficial Turismo en Cifras, del Ministerio de Turismo, muestran que en 2019 Ecuador recibió 2.043.993 visitantes extranjeros y generó alrededor de USD 2.288 millones por concepto de turismo receptor, convirtiéndose entonces en la tercera fuente de ingresos no petroleros del país. Tras el desplome provocado por la pandemia, la recuperación ha sido parcial y todavía insuficiente para alcanzar aquellos resultados.
Una recuperación que perdió impulso
El mejor desempeño posterior al COVID-19 se registró en 2023, cuando el país recibió poco más de 1,4 millones de visitantes internacionales y los ingresos turísticos se acercaron a los USD 1.500 millones, según cifras oficiales citadas en el texto base.
Sin embargo, la tendencia volvió a desacelerarse. El resultado es una brecha acumulada que supera los USD 5.300 millones en ingresos turísticos dejados de percibir desde la pandemia, un impacto que se refleja especialmente en hoteles, operadores turísticos, restaurantes, transporte, agencias de viajes y economías locales altamente dependientes del visitante extranjero.
Para la industria, el problema ya no responde únicamente a los efectos de la crisis sanitaria. Hoy intervienen factores estructurales que condicionan la competitividad del destino Ecuador frente a otros mercados latinoamericanos.
Los destinos costeros sienten con mayor fuerza la caída
Uno de los casos más representativos es Olón, en la provincia de Santa Elena.
Prestadores turísticos consultados por el diario EXPRESO aseguran que la ocupación generada por viajeros internacionales ha disminuido durante los dos últimos años, situación atribuida principalmente al deterioro de la percepción de seguridad del país.
La realidad se replica en otros balnearios de la provincia, donde buena parte de la población obtiene sus ingresos del turismo, especialmente durante las temporadas en que disminuye la actividad pesquera.
Según representantes de la Cámara de Turismo de Santa Elena, el visitante internacional continúa siendo el segmento de mayor impacto económico debido a su mayor permanencia, gasto en alojamiento y consumo de servicios complementarios.
El turismo nacional evita una crisis mayor
Mientras el mercado internacional avanza lentamente, el turismo doméstico ha permitido amortiguar los efectos sobre la industria.
Información del Viceministerio de Turismo señala que los viajes internos pasaron de 6,81 millones en 2019 a aproximadamente 8 millones en 2025, mientras el gasto turístico interno aumentó de USD 385 millones a cerca de USD 505 millones.
Durante los tres primeros feriados nacionales de 2026, el movimiento económico generado por el turismo interno alcanzó USD 224,43 millones, un crecimiento cercano al 23 % frente al mismo período del año anterior, impulsado por la ampliación de fines de semana largos y una mayor movilidad nacional.
No obstante, los dirigentes gremiales coinciden en que este dinamismo no reemplaza el ingreso de divisas que aporta el visitante extranjero, cuyo gasto promedio suele ser considerablemente superior.
Seguridad, promoción y conectividad: tres retos pendientes
Representantes del sector turístico identifican tres factores que explican el rezago de Ecuador.
El primero corresponde a la seguridad ciudadana. Aunque varios destinos turísticos mantienen condiciones adecuadas para recibir visitantes, la percepción internacional continúa influenciada por los episodios de violencia registrados desde 2021.
El segundo elemento es la limitada inversión en promoción internacional.
Mientras algunos países de la región destinan decenas de millones de dólares anuales para posicionar sus marcas país y desarrollar campañas permanentes en mercados emisores, actores del sector sostienen que Ecuador dispone de recursos significativamente menores para promoción turística, reduciendo su presencia en ferias internacionales, campañas digitales y acciones comerciales.
El tercer desafío es fortalecer la conectividad aérea y diversificar mercados emisores. Si bien en los últimos años varias aerolíneas han incrementado frecuencias o incorporado nuevas rutas hacia Ecuador, el país todavía enfrenta una competencia cada vez mayor por captar viajeros internacionales dentro de América Latina.
Colombia y Perú muestran una recuperación más acelerada
La comparación regional evidencia diferencias importantes.
Colombia ha logrado consolidar una recuperación sostenida gracias a una estrategia que combina promoción internacional, ampliación de rutas aéreas, fortalecimiento de su marca país e inversión pública y privada. En 2025 alcanzó un récord cercano a 6,5 millones de visitantes no residentes y un gasto internacional histórico, según cifras oficiales y del WTTC.
Perú, aunque aún trabaja para recuperar plenamente los niveles previos a la pandemia, mantiene una tendencia de crecimiento impulsada por la diversificación de su oferta turística y el fortalecimiento de segmentos como cultura, naturaleza y gastronomía. El WTTC proyecta además un nuevo máximo histórico para la contribución económica del turismo peruano durante 2025.
Estas experiencias reflejan que la recuperación no depende exclusivamente del contexto internacional, sino también de políticas sostenidas de promoción, conectividad, inversión y desarrollo de productos turísticos.
Ecuador conserva ventajas competitivas
Pese a las dificultades, Ecuador mantiene atributos diferenciadores difíciles de replicar.
Su diversidad geográfica permite integrar en un territorio relativamente pequeño destinos de naturaleza, cultura, aventura, gastronomía, turismo comunitario, observación de aves, surf, buceo, bienestar, reuniones y cruceros, además del posicionamiento internacional de las Islas Galápagos.
A ello se suma una creciente demanda mundial por experiencias sostenibles y de naturaleza, segmentos en los que el país posee ventajas competitivas reconocidas internacionalmente.
El desafío consiste en transformar esos atributos en una propuesta comercial más visible y competitiva para los mercados internacionales.
La recuperación requiere una visión compartida
El sector privado insiste en que la recuperación no dependerá únicamente del Gobierno central.
Gremios, gobiernos locales, aeropuertos, cámaras de turismo, operadores, aerolíneas y organismos de promoción coinciden en que será necesario coordinar estrategias permanentes de promoción, fortalecer la seguridad en los destinos, impulsar la conectividad aérea y desarrollar productos especializados que permitan incrementar el gasto promedio del visitante.
Además, segmentos como turismo MICE (reuniones, incentivos, congresos y exposiciones), turismo de salud, ecoturismo, observación de fauna y turismo de lujo representan oportunidades para atraer viajeros de mayor valor agregado y reducir la dependencia de mercados tradicionales.
Una oportunidad que aún puede aprovecharse
Mientras el turismo mundial ya superó los niveles previos a la pandemia y continúa creciendo, Ecuador enfrenta el reto de recuperar protagonismo dentro del mapa turístico regional. Las proyecciones internacionales muestran un escenario favorable para la demanda de viajes, pero aprovechar esa tendencia dependerá de la capacidad del país para fortalecer su posicionamiento, mejorar la percepción de seguridad y consolidar una estrategia de promoción sostenida.
Para una industria que históricamente ha sido una de las principales generadoras de divisas y empleo, revertir el rezago del turismo internacional no solo representa una meta estadística. También es una condición clave para dinamizar las economías locales, fortalecer la competitividad del destino Ecuador y recuperar el espacio perdido frente a los principales competidores de América Latina.

