La alianza promoverá la conservación del patrimonio cultural y natural, la economía circular y el fortalecimiento de los destinos, con un modelo que busca generar mayores beneficios para las comunidades locales.
La sostenibilidad continúa consolidándose como uno de los principales ejes del desarrollo turístico en América Latina. En ese contexto, la Oficina de la UNESCO en Perú y la Cámara Nacional de Turismo (CANATUR) suscribieron un Acuerdo de Cooperación Interinstitucional para promover un modelo turístico que combine competitividad, conservación del patrimonio y desarrollo territorial.
Un modelo que integra turismo y patrimonio

El acuerdo busca posicionar al patrimonio cultural y natural como un activo estratégico para el crecimiento del sector, promoviendo acciones en economía circular, innovación, fortalecimiento de capacidades y articulación entre el sector público y privado. La iniciativa también impulsará buenas prácticas entre operadores turísticos, emprendimientos locales y comunidades anfitrionas.
“Esta alianza con CANATUR refleja una convicción compartida: el turismo puede y debe ser una fuerza positiva para los territorios. En un país como el Perú, avanzar hacia modelos más sostenibles es clave para proteger el patrimonio, fortalecer las economías locales y distribuir mejor los beneficios del desarrollo”, afirmó Guiomar Alonso, representante de la UNESCO en Perú.
Economía circular para fortalecer los destinos

Uno de los pilares del convenio será potenciar proyectos como Ayllu Verde, desarrollado en Cusco con el apoyo de la Agencia de Cooperación Internacional de Corea (KOICA), y Turismo Circular Perú, liderado por CANATUR. Ambas iniciativas impulsan la reducción de residuos, el uso eficiente de recursos y la transición hacia un turismo bajo en carbono, en línea con las tendencias internacionales que promueven destinos más resilientes.
Una referencia para la región

Perú cuenta con una ventaja estratégica gracias a sus 13 Sitios de Patrimonio Mundial, además de Reservas de Biosfera y Geoparques reconocidos por la UNESCO, que abarcan cerca del 12 % de su territorio. Sin embargo, el reto consiste en gestionar estos espacios bajo criterios de sostenibilidad que garanticen su conservación y, al mismo tiempo, generen oportunidades económicas para las comunidades locales.
Para Ecuador, esta alianza representa un referente de cómo la cooperación entre organismos internacionales, gremios empresariales y el Estado puede fortalecer la competitividad turística. Integrar patrimonio, sostenibilidad e innovación será cada vez más determinante para atraer viajeros que valoran experiencias auténticas y responsables, consolidando un turismo capaz de generar crecimiento económico sin comprometer los recursos que le dan origen.

