Miles de pasajeros permanecen a bordo en Dubái, Abu Dabi y Doha, mientras el espacio aéreo y marítimo de la región enfrenta restricciones sin fecha clara de normalización.
La crisis en Oriente Próximo impacta de lleno al turismo marítimo. Seis cruceros permanecen atracados en puertos del golfo Pérsico tras el cierre del estrecho de Ormuz y las restricciones al tráfico aéreo y marítimo derivadas de la escalada entre Irán, Estados Unidos e Israel.
Entre los buques afectados se encuentran el Mein Schiff 4 y el Mein Schiff 5, operados por TUI Cruises. El primero permanece en Abu Dabi, donde, según reportes de prensa alemana, un misil cayó al mar a escasa distancia del barco. A bordo viajan unos 2.500 pasajeros y cerca de 1.000 tripulantes.
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El Mein Schiff 5, atracado en Doha, vio frustrado el regreso de sus pasajeros cuando su vuelo fue obligado a retornar. Tras horas de espera en el aeropuerto, los viajeros regresaron al barco sin equipaje. Las navieras activaron protocolos de seguridad que restringen el acceso a cubiertas exteriores.
También permanecen inmovilizados el MSC Euribia de MSC Cruises, el Celestyal Discovery y Celestyal Journey de Celestyal Cruises, y el Aroya de Aroya Cruises.
Con múltiples países cerrando su espacio aéreo, miles de pasajeros siguen sin claridad sobre su evacuación o reprogramación. El impacto para la industria de cruceros y la conectividad regional podría extenderse más allá de la coyuntura inmediata.
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