La Copa Mundial de la FIFA 2026 dejó un fuerte impacto en la movilidad internacional y la economÃa del visitante, aunque los resultados variaron entre ciudades y sectores del turismo.
La Copa Mundial de la FIFA 2026, disputada entre Estados Unidos, México y Canadá, confirmó el poder de los grandes eventos deportivos como motor del turismo. Sin embargo, el balance final muestra una realidad más compleja que las proyecciones iniciales: mientras algunos destinos registraron un importante aumento de visitantes y gasto turÃstico, otros no alcanzaron el crecimiento esperado en ocupación hotelera ni en llegada de viajeros internacionales.
México capitalizó el flujo turÃstico
El balance presentado por la SecretarÃa de Turismo de México ubica al paÃs como uno de los principales beneficiarios del torneo. Durante las cinco semanas del Mundial, las tres ciudades sede Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, recibieron cerca de 7,8 millones de viajeros nacionales e internacionales, generaron una derrama turÃstica superior a 42.000 millones de pesos mexicanos, movilizaron 6,4 millones de pasajeros en sus aeropuertos y crearon alrededor de 130.900 empleos vinculados al evento. La ocupación hotelera promedió el 66%, con picos de entre 85% y 90% durante los dÃas de partido.
Estados Unidos mostró un panorama mixto
Aunque el torneo rompió récords de asistencia, con estadios prácticamente llenos durante toda la competencia, el impacto turÃstico fue desigual. Diversos análisis coinciden en que varias ciudades anfitrionas no alcanzaron las expectativas de reservas hoteleras, debido a factores como las altas tarifas, el costo de las entradas, restricciones migratorias para algunos mercados y el desplazamiento del turismo tradicional por visitantes del Mundial.
En contraste, destinos sin partidos oficiales también obtuvieron beneficios. Austin, por ejemplo, registró un incremento del 9% en el flujo de visitantes respecto al mismo periodo de 2025 gracias al movimiento regional de aficionados.
Una vitrina para la industria turÃstica
Más allá del desempeño hotelero, el Mundial reforzó la importancia del turismo deportivo como uno de los segmentos de mayor crecimiento. AerolÃneas, operadores turÃsticos, restaurantes, empresas de transporte, plataformas de alojamiento y destinos aprovecharon la exposición internacional generada por el torneo, el primero con 48 selecciones y 104 partidos. FIFA habÃa proyectado una asistencia cercana a 6,5 millones de espectadores y un impacto económico global superior a los USD 40.000 millones, cifras que reflejan la dimensión del evento como generador de viajes y consumo turÃstico.
¿Qué lecciones deja para Ecuador?
Aunque Ecuador no fue sede, el Mundial evidenció oportunidades para mercados emisores y receptores que saben aprovechar el incremento de la demanda internacional. La promoción de destinos, la conectividad aérea, los paquetes multidestino y las campañas de marca paÃs fueron estrategias utilizadas por numerosos paÃses para atraer visitantes que extendieron sus viajes antes o después de los partidos.
Para la industria turÃstica ecuatoriana, el torneo confirma que los grandes eventos deportivos trascienden las fronteras de los paÃses organizadores. También demuestra que el éxito no depende únicamente del volumen de aficionados, sino de una adecuada planificación, infraestructura, conectividad y estrategias de promoción que permitan convertir el interés global en beneficios económicos sostenibles.

