La aprobación de la FAA habilita las primeras entregas del modelo más pequeño de la familia 737 MAX y marca un avance clave en la recuperación del fabricante estadounidense.
La Administración Federal de Aviación (FAA) certificó el Boeing 737-7, el último integrante de la familia 737 MAX que aún esperaba su aprobación. La decisión pone fin a un proceso iniciado en 2018 y autoriza al fabricante a comenzar las entregas de la aeronave, cuyo cliente de lanzamiento será Southwest Airlines. La certificación llega tras años de revisiones técnicas, nuevas exigencias regulatorias y modificaciones de seguridad implementadas después de los accidentes del 737 MAX ocurridos en 2018 y 2019.
Un proceso marcado por mayores exigencias
La FAA emitió un certificado de tipo enmendado y actualizó el Certificado de Producción N.º 700 de Boeing, incorporando oficialmente el 737-7 a la línea de fabricación. El regulador indicó que la aprobación fue el resultado de una revisión exhaustiva del diseño, los sistemas de control de vuelo, los factores humanos y los análisis de seguridad, además de exigir mejoras en el software, el sistema de alertas para la tripulación y el sistema antihielo de los motores.
Según Boeing, el programa acumuló más de 1.000 horas de pruebas en vuelo y en tierra. Stephanie Pope, presidenta y CEO de Boeing Commercial Airplanes, afirmó que la certificación reconoce el trabajo realizado por los equipos de ingeniería para cumplir con un proceso regulatorio más riguroso.
Un avión pensado para mercados de alta exigencia
El 737-7 puede transportar entre 135 y 160 pasajeros en configuración de dos clases y ofrece un alcance de hasta 7.040 kilómetros, alrededor de un 10 % superior al de otros modelos de la familia MAX. Boeing también destaca una reducción cercana al 20 % en consumo de combustible y emisiones de CO₂, además de una disminución del 50 % en la huella sonora frente a los aviones que reemplaza.
Estas características lo convierten en una alternativa atractiva para aerolíneas que operan rutas de menor densidad o aeropuertos con elevada altitud y temperaturas altas, condiciones presentes en varios mercados latinoamericanos, incluido Ecuador.
Impulso para Boeing y expectativa en la región
La certificación representa un paso importante para la recuperación comercial de Boeing, que aún trabaja bajo una estricta supervisión de la FAA tras reforzar sus procesos de calidad y producción. En paralelo, la industria espera la certificación del 737-10, el mayor modelo de la familia MAX, prevista para los próximos meses.
El fabricante informó que la familia 737 MAX supera los 7.200 pedidos y registra más de 2.300 aeronaves entregadas hasta finales de junio de 2026. Para las aerolíneas latinoamericanas, la entrada en servicio del 737-7 amplía las opciones para renovar flotas con equipos de mayor eficiencia operativa y menores costos por asiento, una tendencia que continúa ganando relevancia en un contexto de crecimiento sostenido de la demanda y presión por reducir emisiones.

