La Basílica de San Pedro y los Museos Vaticanos ajustan su operación con horarios extendidos y nuevas experiencias para responder a la alta demanda.
El Vaticano está entrando en una nueva etapa de gestión turística tras el volumen excepcional de peregrinos registrado durante el Jubileo de 2025. Con horarios más amplios, reservas programadas y experiencias digitales, la Santa Sede busca equilibrar el acceso de visitantes con la conservación de uno de los patrimonios culturales y religiosos más demandados de Europa.
Una demanda que obliga a reorganizar la visita
El Jubileo de 2025 llevó a Roma a 33,47 millones de peregrinos procedentes de 185 países, superando la previsión inicial de 31 millones. El dato ayuda a dimensionar la presión que enfrentaron los principales espacios religiosos y culturales de la ciudad.
En los Museos Vaticanos, la estrategia ya había comenzado antes del Año Santo. La institución reportaba cerca de 7 millones de ingresos anuales, con unos 25.000 visitantes diarios, y modificó sus políticas de acceso para distribuir la demanda durante más horas y mejorar la seguridad.
Actualmente, los Museos Vaticanos funcionan de lunes a sábado de 08:00 a 20:00, con último acceso a las 18:00. El horario permite a operadores y agencias disponer de mayor margen para organizar visitas, aunque la reserva anticipada continúa siendo clave.
San Pedro incorpora una nueva experiencia
La transformación también alcanza a la Basílica de San Pedro. Desde el 1 de junio de 2026, abre diariamente de 07:00 a 20:00, con último acceso previsto hasta las 19:15, sujeto a los controles de seguridad y al flujo de visitantes.
Una de las novedades es Pétros ení: Saint Peter’s Digital Experience, experiencia inmersiva instalada en las Salas Octogonales, espacios históricos dentro de uno de los pilares de la Cúpula que fueron abiertos al público para esta iniciativa.
La propuesta combina reconstrucciones 3D, narración y proyecciones para explicar la historia de San Pedro y de la Basílica. El proyecto utilizó más de 400.000 fotografías y herramientas de inteligencia artificial para crear un gemelo digital del templo, concebido también como herramienta de conservación y gestión patrimonial.
Una oportunidad para el producto turístico
Para el mercado ecuatoriano, estas modificaciones amplían las posibilidades de diseñar itinerarios culturales y religiosos con mayor variedad de horarios y productos. La oferta oficial ya permite combinar la experiencia digital con la Basílica y la Cúpula, facilitando la construcción de programas diferenciados para peregrinos y viajeros culturales.
La Cúpula mantiene en verano un horario de 07:00 a 18:00, mientras que Pétros ení opera en la misma franja estacional. La experiencia admite grupos reducidos de hasta 14 participantes por turno, un modelo que prioriza la calidad de la visita frente al volumen.
Más que aumentar indiscriminadamente el número de visitantes, el movimiento apunta a gestionar mejor la demanda. Para agencias y operadores, el reto será incorporar estas ventanas horarias, cupos y reservas dentro de itinerarios que distribuyan los flujos y permitan al viajero aprovechar mejor su estancia en Roma.
El Vaticano, en ese sentido, está convirtiendo la presión turística en una oportunidad para evolucionar su producto: menos dependencia de la visita convencional y mayor integración entre patrimonio, tecnología, espiritualidad y gestión de visitantes.

