El crecimiento del viaje con niños y el aumento de las expectativas obligan al segmento premium a integrar soluciones operativas que reduzcan fricciones sin afectar la atmósfera ni elevar costos.
La hotelería de lujo enfrenta un ajuste estructural impulsado por el crecimiento del turismo familiar. Lo que antes era un segmento complementario hoy incide directamente en decisiones estratégicas de producto, diseño y operación.
Según el Informe de Tendencias 2025 de Hilton, el 70% de quienes viajan con niños elige destino en función de sus necesidades y el 56% selecciona hotel por su oferta infantil. A su vez, datos de Booking.com revelan que el 62% de las familias prioriza el tiempo de calidad y el 58% busca relajación, mientras crecen las búsquedas de alojamientos familiares.
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Para Lisa Takacs, CEO y cofundadora de Wildhood, “el viaje familiar forma parte del núcleo del lujo actual”. La experta sostiene que el desafío no es de comportamiento, sino de fricción operativa: llegadas, esperas y el pico de la cena concentran tensiones que pueden afectar la experiencia y la reputación.
Frente al modelo tradicional basado en más clubes infantiles o mayor personal, Takacs propone un enfoque “calm-by-design”, integrando apoyo discreto a las familias dentro del flujo operativo. “La calma ya no es decorativa. Es rendimiento operativo”, afirma.
En un entorno donde la experiencia gastronómica, la reputación online y la eficiencia del equipo están interconectadas, rediseñar la fricción deja de ser una opción estética para convertirse en una decisión empresarial estratégica.
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