Líderes del sector advierten que priorizar el aumento de impuestos podría limitar el impacto económico de los cruceros; proponen fortalecer experiencias, infraestructura y diferenciación para elevar el gasto por visitante.
Los destinos caribeños enfrentan un debate estratégico clave: incrementar tasas a los cruceristas o apostar por experiencias de mayor valor que impulsen el gasto en tierra. Así lo planteó Alexander Gumbs, CEO de Port St. Maarten Group, durante la Serie de Liderazgo de la Florida-Caribbean Cruise Association (FCCA).

Gumbs advirtió que centrarse únicamente en la fiscalidad puede dejar de lado el impacto económico integral del sector. Citando datos de St. Maarten, señaló que un crucerista con una estancia promedio de cinco horas gasta alrededor de 163 dólares por persona, generando un gasto por hora superior al del visitante tradicional.
“Debemos enfocarnos en dónde se gastan los dólares y cómo se distribuyen en el destino”, afirmó, subrayando que, sin mostrar la profundidad de experiencias únicas, los territorios corren el riesgo de “dejar dinero sobre la mesa”.

El análisis surge mientras varios puertos evalúan aumentar tarifas para financiar infraestructura y servicios. Sin embargo, el directivo aboga por un enfoque equilibrado que priorice atracciones diferenciadas, mejoras portuarias y oferta durante todo el año.
Recordando la recuperación tras el huracán Irma en 2017, Gumbs destacó la resiliencia e innovación del sector. Para el futuro, insistió en identidades insulares claras y mayor colaboración regional, convencido de que el Caribe sigue siendo prometedor si adopta la estrategia correcta.

