Miles de visitantes llenaron los destinos de Manabí, Santa Elena y Tungurahua, generando millonarios ingresos y consolidando la recuperación del turismo interno tras los días de paralización.
El reciente feriado por el Día de los Difuntos y la Independencia de Cuenca dejó un balance positivo para el turismo ecuatoriano. Tras semanas de incertidumbre por los efectos del paro nacional, los destinos más emblemáticos del país volvieron a llenarse de visitantes, reflejando un claro repunte en la movilidad y el gasto turístico que se proyecta con optimismo hacia el cierre del año.
En Tungurahua, el cantón Baños de Agua Santa fue uno de los más beneficiados. La ocupación hotelera alcanzó el 100 %, según Geovanny Romo, presidente de la Cámara de Turismo local. “Pasamos de estar sin visitantes en octubre a tener la capacidad completa. Es muy positivo para una población que vive del turismo”, aseguró. Con un promedio diario de entre 15.000 y 20.000 visitantes y un gasto mínimo estimado de 20 dólares por persona, el feriado habría generado más de tres millones de dólares para la economía local.
En la provincia de Santa Elena, los resultados fueron igualmente alentadores. Más de 250.000 turistas arribaron a los balnearios peninsulares, con niveles de ocupación que superaron el 90 %. “Fue un feriado excelente; nuestras expectativas se cumplieron ampliamente”, señaló Luis Tenempaguay, vicepresidente de la Cámara Provincial de Turismo. Por su parte, Alfonso Ortiz, presidente de la Junta Cívica de la Península, destacó que ya trabajan en fortalecer la seguridad y promoción turística para los feriados de Navidad y Fin de Año, considerados los más fuertes del calendario.
En el litoral norte, Manta también celebró cifras récord: más de 300.000 visitantes y una derrama económica cercana a los 7,8 millones de dólares, según datos municipales. “Manta vivió un feriado ordenado, alegre y con una notable reactivación económica”, expresó la alcaldesa Marciana Valdivieso, quien resaltó la coordinación entre autoridades, empresarios y ciudadanía.
El comportamiento responsable de los viajeros, la diversidad de actividades y la mejora de la seguridad permitieron que este feriado se consolide como uno de los más exitosos del año. Para el sector turístico, representa una señal de confianza y dinamismo que prepara el terreno para un cierre de 2025 con cifras alentadoras y un mayor flujo de visitantes nacionales.

